11 feb. 2009

Audrey Hepburn

Hace unos años hice una web para un curso de html. Hoy, pensando en ello, he decidido rescatar al menos el texto de la misma. Estaba dedicada a Audrey Hepburn.



He aquí mi musa. Sin duda alguna la mujer más encantadora que se ha visto en las pantallas de cine (con todo el respeto a las actrices que son, han sido y serán). La descubrí en Vacaciones en Roma. Me enamoró esa princesa que debe aceptar su destino, cuando todos los demás queríamos el happy end (¿seria posible una pelicula con un final así ahora?). Me encantó esa chica que se corta el pelo como un símbolo de rebeldía. Me encantó ese Gregory Peck, jugador y vividor que se enamora hasta los huesos de alguien que sabe no puede tener. Luego vino Dos en la Carretera, que sin duda alguna, es la película que mejor retrata las relaciones de pareja. Audrey está magnífica en ese papel que retrata la vida en pareja desde la juventud de los inicios hasta el estancamiento de la edad madura.

Sabrina, otra película en la que Audrey brilla con luz propia. Un Wiilliam Holden impecable, y un Bogart, se diga lo que se diga de él, que en esta película logra arrancar una sonrisa al ver a ese tipo duro, implacacble, sucumbir a los encantos de la jovencita hija del chófer. Que Bogart se llevara a matar durante el rodaje con el resto no importa. Bogart es Bogart. Arianne, menos lograda para mi gusto que Sabrina, es también una película de esa audrey jovencita. En "Una Cara con Angel" demuestra sus dotes para la danza (era bailarina antes que actriz) y Fred Astaire procura no eclipsarla, dandole bastante protagonismo. De esa película es, por cierto, la foto que adorna esta pagina.

Desayuno con diamantes es otra de las verdaderas joyas de Audrey. La escena en la que canta Moonriver cala hasta lo más hondo. Y por último "Robin y Marian" es verla ya madura, pero transmitiendo aun por la mirada una ternura increible. Spielberg (oh Dios mio, un cinéfilo hablando de Spielberg, que sacrilegio) el mejor de los directores vivos, se empeño en tenerla para la película "Always (Siempre)", en un papel secundario, para mostrar su profunda admiración por ella. Fue su última película, antes de que el cáncer la venciera.

Aquí podrás leer un extracto de su biografía, y a medida que vaya creciendo esta página una detallada filmografía de sus películas. También verás las fotos que pueda reunir, escaneadas o en la web. Mientras tanto ahí tenemos una frase de una de sus películas, que aprovecho para hacer nuestra, de todos los que la amamos, en la que ella le dice a un moribundo Sean Connery:

"Te amo más que a los niños, más que a los campos que planté con mis manos, más que a la plegaria de la mañana, más que a la paz, más que a la alegría, más que al amor, más que a la vida entera. Te amo más que a Dios"

Biografia

De origen anglo-holandés, hija de la Baronesa Ella van Heenstra y Joseph Victor Henry Ruston, un financiero irlandés. Vivió sus primeros años en Holanda, pero tras el divorcio de sus padres en 1938 se trasladó a Londres. Allí estudiará Danza y Arte Dramático en la Marie Rambert School. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial junto cuando empezaba a destacar en el ballet, tuvo que regresar a Holanda pero con el fin del conflicto vuelve a tierras británicas donde comienza a trabajar como modelo y poco después como actriz teatral.

Su primer contacto con el cine (1948) le sirvió para adquirir experiencia y para poder presentarse con éxito en Broadway. Antes de triunfar en el mercado norteamericano con la Paramount, rodó un mínimo de seis películas en Inglaterra y ya en 1952 William Wyler le ofreció protagonizar la deliciosa comedia "Vacaciones en Roma", cinta que la convirtió en una verdadera estrella. Gracias a esta película obtuvo su primer Oscar como mejor actriz y, lo que es más importante, conquistó al público americano por su belleza y elegancia.

Su largo currículum cinematográfico destaca por la calidad de películas como "Desayuno con diamantes" (1961, de Blake Edwards"), "Charada" (1963, de Stanley Donen), "Sola en la oscuridad (1967, de Terence Young), y ya en un registro más dramático "Historia de una monja" (1959, de Fred Zinneman).

En 1954 se casó con el actor Mel Ferrer, con quien tuvo a su hijo Sean, y del que se divorció en 1968. Un año después volvió a casarse, esta vez con el doctor Andrea Dotti, un matrimonio que duraría hasta 1976 y del que nacería su segundo hijo Luca Andrea.

Sus últimos años los pasó acompañada de Robert Wolders. Estuvo nominada al Oscar como mejor actriz en cuatro ocasiones más, por "Sabrina" en 1954, "Historia de una monja" en 1959, "Desayuno con diamantes" en 1961 y por "Sola en la oscuridad" en 1967. Precisamente sería esta última película la que la marcará de un modo u otro su retirada de la gran pantalla a la que regresaría en 1976 para rodar junto a Sean Connery "Robin y Marian".

Pero no sólo serían los galardones norteamericanos los que formalizarán la reconocida calidad de la dulce Audrey, de hecho en 1958 logró el premio a la mejor actriz en el Festival de San Sebastián y el Bafta Británico en la misma categoría por "Historia de una monja" (Repetiría este premio en 1963 por "Charada").

Realmente desde que fue nombrada en 1988 embajadora de UNICEF, Audrey Hepburn se dedicó por completo a su labor humanitaria (solo hemos de recordar que la actriz viajó a Somalia poco tiempo antes de que le diagnosticaran el cáncer de colon que acabó con su vida). En 1993, meses después de su muerte, la Academia de las Artes y Ciencias cinematográficas de Hollywood le concedió un Oscar humanitario Jean Hersholt por su labor como embajadora permanente de UNICEF.

Ella aportó al cine un encanto nuevo; sus ojos inmensos y sus largas piernas daban cuerpo a la elegancia y esbeltez que esta actriz supo personificar sin problema alguno. Además aportó, bajo su aparente fragilidad, una voluntad de hierro y una inteligencia que le permitieron mantener el brillo y encanto de la juventud. Pero sobre todo hizo algo que parecía imposible, supo, como mínimo, mantener el prestigio del apellido Hepburn que a tan altas cotas había llevado la inolvidable Katharine.

Música


"Una película es como un avión sin combustible. Por muy bueno que sea seguimos en tierra, en el mundo de la realidad"

A. Hepburn

Audrey valoró siempre la música como un elemento esencial de sus películas. Además entendía de música, algo que no era, ni es, demasiado frecuente en el cine, debido a su formación en ballet cñásico y a ser asidua de los conciertos.

En Vacaciones en Roma podemos disfrutar de la música compuesta por Georges Auric, que complació hasta a Wylliam Wyler, famoso por su perfeccionismo. En Sabrina la banda sonora corre a cargo de Frederick Hollander, famoso por su intervención el la película "El angel azul" de Marlene Dietrich.

Ninguna de ellas ha pasado a la historia del cine como hizo la banda sonora de Guerra y Paz, de Nino Rota, o la de Una cara con ángel, de George Gershwin, en la que Audrey canta y baila con Fred Astair.

Franz Waxman, uno de los más prestigiosos directores de la edad de oro de Hollywood, fue el encargado de hacer la banda sonora de Ariane y Historia de una monja. Las dos siguientes, Mansiones verdes de Bronislau Kaper y Los que no perdonan, no han pasado precisamente a la historia del cine.

"Moon River fue escrita para ella. Ninguna otra persona lo ha comprendido. Hay más de mil versiones de la canción, pero la suya es la mejor."


Henry Mancini.


Con Desayuno con diamantes se inicia la época de colaboración entre Audrey y Henry Mancini. No iba a hacer el resto de bandas de sus películas, pero sí que encontraría un sonido Audrey, produciéndose una simbiosis similar a la que Audrey tendría con Givenchy en el campo de la moda. Desayuno con diamantes, Charada, Dos en la Carretera y Sola en la oscuridad. Si Audrey fue la musa de la comedia romántica Henry Mancini sería su compositor. EL solo recuerdo de Audrey en el balcón cantando Moon River es uno de aquellos momentos que no se nos borrarán nunca de la memoria, como uno de los puntos de la historia del cine.

Audrey trabajaría en Como robar un millón... con John Williams, el más grande los autores aún vivos.

Eutanasia (y la madre que los parió)

Cada vez que pienso en este tema me acuerdo de un artículo de Pérez-Reverte. Especialmente con la frase:
Si cuando me toque decir hasta luego Lucas no consigo organizarlo a mi aire, si el mar no colabora espontáneamente en el asunto, o el Alzheimer no permite que me acuerde de dónde está el gatillo de la pistola, y por mi mala estrella termino en un hospital, con las limpiadoras afiliadas a Comisiones Obreras –las del folleto feminista del otro día– pisándome el tubo del oxígeno, háganme un favor. No es lo mismo acortar la vida que acortar la agonía, así que no me fastidien. Tampoco vengan a darme la murga con gorigoris, velitas encendidas y pazguatos arrodillados en la acera con los brazos en cruz bajo pancartas proclamando que mi vida es sagrada. Mi vida –lo dice el propietario titular– no es más sagrada que la de mi labrador Mordaunt o la de los millones de seres humanos que, como el resto de los animales y las plantas, han pasado por este mundo cochambroso a lo largo de los siglos y la Historia, y seguirán pasando. A ver quién puñetas se han creído que somos. Por eso, el médico que, con mi consentimiento o el de los míos, decida aliviarme el trayecto ahorrándome sufrimiento inútil, nunca será un asesino, sino un amigo. Mi último amigo. Que otros hagan lo que quieran con sus vidas, pero a mí permítanme no perder la compostura. Déjenme morir tranquilo.

Los que hemos tenido la desgracia de ver morir a un ser querido sufriendo lo indecible no podemos estar más de acuerdo. Y no dejar morir tranquilo a alguien es mantenerlo 17 años conectado a una máquina que le da de comer. En este caso sólo hay una opinión posible, la de la persona titular. Si esta decide que quiere irse (o lo ha dejado escrito) no hay más que hablar. Mi vida me pertenece, exclusivamente a mí, y tengo todo el derecho del mundo a ponerle fin. Cuando se usa este argumento se contesta "entonces que, dejamos a la gente que se suicide?" Pues sí, obviamente. Vuelvo a repetir que tu vida es tuya, y debes ser consciente que hay sólo una. Si te quieres ir por la via rápida adelante, no soy quien para impedírtelo. Tú sabrás.

1 feb. 2009

Germans de lluna

Corría el verano de 1996. Recién acabado el instituto, y a punto para entrar en la universidad, las noches de verano en Barcelona se hacían muy largas. Escribía, pensaba en mi futuro, y pasaba muchos ratos solo. Las noches eran muy largas, y yo me dedicaba a ver cine antiguo y leer. Una noche, buscando una alternativa a "El larguero" di con "Un viatge més enllá de mitjanit". Era un programa de Catalunya radio, que empezaba a las 12 de la noche, donde en un supuesto viaje imaginario se navegaba en un barco donde cantaban Ella fitgeral, Leonardo cohen, se veían películas y se leían libros. Fue una buena compañía para ese verano solitario. Lo dirigía Àlex Gorina, que tambien tenía durante el año un programa los saábdos por la noche "la finestra indiscreta".
Durante el primer año de universidad hice nuevos amigos, y uno de ellos también seguía a Gorina. Albert, se llamaba. El chaval era de lleida, y quedamos en cartearnos en verano con las películas que vieramos. Obvio es decir que no lo hicimos.
Ese verano del '97 no se hizo "més enllá de mitjanit", el Gorina decicidió cambiarle el nombre al programa y lo llamó "Germans de lluna".
La temática del programa era más o menos la misma, cine libros y música. Llegué a llamar en alguna ocasión para compartir un libro que me gustaba, o una película que había visto. En verano salvábamos una película, pero aun no conocía a nadie. Y el úktimo programa de la primera temporada invitaron a quien quisiera ir a ver el progrma en directo. Curiosamente cuando lo anunció estába yo en antena, y obviamente me apunté. Aquel viernes conocí a gente que me ha marcado. A mucha le perdí la pista, a otros aún los veo. Pero eso es otra historia.