30 oct. 2014

Historia de una adopción: La renuncia.



He tardado bastante en poder escribir esto. Se debe a que duele, y mucho. Y duele más porque soy el hombre más feliz del mundo.
¿Contradictorio? No realmente. Contra todo pronóstico, el pasado Agosto tuvimos un bebé. Un bebé deseado, querido y completamente inesperado. Después de muchas inseminaciones, de estar en cola para una in vitro, de seis años de decepciones y tristezas… ha llegado. Y es el niño más guapo del mundo (o eso me parece a mí).
Pero toda cara tiene su cruz. Ahora debemos renunciar a este niño (o esta niña, siempre pensé que serías chica) que nos iba a llegar de fuera. Y no, no podemos tirarlo hacia adelante. De entrada cometeríamos una falta administrativa, ya que nos hemos comprometido por escrito con el ICAA a comunicar cualquier cambio sustancial en nuestras vidas, y este niño evidentemente lo es.
Por otra parte, sabemos que comunicarlo significa suspender (que no renunciar, no renunciamos del todo) la adopción. El corazón pide continuar, pero hay motivos lógicos para suspenderlo: la atención que precisa un niño adoptado es muy elevada, y compatibilizarlo con un bebé es complejo, el hijo llegado de fuera debe ser menor que el biológico, o se puede hacer un lío, etc. Y te convencen (o te convences a ti mismo) que es inevitable. Pero duele. Te dicen que no te preocupes, que hay más padres que niños, que todos van a tener un hogar. Pero duele.

En cualquier caso, ese niño va  a tener siempre un sitio en mi corazón.

Y ahora a disfrutar del peque XD

Historia de una adopción la renovación de la idoneidad (penúltima entrada)

Me ha quedado esta historia en el tintero. Por la relevanci aque tiene a la hora de cerrar el círuclo, voya a publicarla junto con la parte final, que será una entrada próxima.



Cuando estás esperando en un procedimiento de adopción, la cosa se puede hacer muy larga. Como no hay referencias de cuando te va  a tocar, intentas seguir con tu vida sin pensar mucho en ello. Cada tres meses te acercas a tu ECAI, hablas con padres que están como tú (porque te sientes padre aunque no hayas conocido aun a tu hijo, que igual ni ha nacido) y las psicólogas te aconsejan, te cuentan, te consuelan. No hay mente humana que resista estar pensando en ello las 24h del día ¿no?
Pues parece ser que no. Para renovar la idoneidad (y ahora hablaré del tema) debes estar sufriendo como un perro todos los días, porque si no “no conectas con las necesidades emocionales de tu hijo” Así, con un par. Evidentemente te lo dice alguien que es un “profesional” del tema, pero que no ha estado esperando eso nunca.
Y por cierto, ni se te ocurra decir que lo llevarás al parque (si dices que lo vas a llevar antes de 5 años desde que llega a la guardería te fusilan, supongo). Entonces se replantean si eres idóneo o no.
Además, se permiten decir cínicamente que tienes que salir de allí con lo que ellos te digan, pero que si luego lo aplicas es problema tuyo. Fantástico.
-          La renovación.
De entrada son 400 €. Así en frío. Lo primero que hacen es pedirte la pasta. Luego, cuando llegas, te dicen que para ellos  años 3 años es mucho tiempo y que lo querrían hacer antes.
Evidentemente eso no tiene nada que ver con que el chiringuito que tienen montado ya no funcione igual de bien. El proceso de adopción es caro, y no todo el mundo, por muchas ganas de ser padres que tengan se lo puede permitir. Por lo tanto el número de idoneidades bajan, y la manera de seguir viviendo de ello es… evidentemente, conseguir que la frecuencia de las renovaciones  aumente. Y para ello ¿qué es necesario? Pues conseguir que aumenten los casos en los que  esa idoneidad parece perdida. Y para que sea más evidente, pues se elige a parejas que, a priori, son perfectas. Entonces el argumento es “si una pareja así tiene problemas, es evidente que las demás lo tendrán”.
Y como son un lobby que tienen invadida la administración pública (tipo las eléctricas) lo conseguirán, claro.
-          Los técnicos.
Evidentemente los técnicos tienen buena fe, eso no es discutible. Estoy convencido de que ellos creen que hacen su trabajo perfectamente.  Son gente que ha pasado por muchos trabajos relacionados con el tema y han visto el peor lado de la adopción (y la infancia en general).
¿Nadie ve un problema ahí? Pues sí, si uno no ve más que el lado malo de las cosas, acaba pensando que todo es el lado malo. Si uno sólo ve los casos de rechazo, se acaba convirtiendo en su obsesión, e inevitablemente eso sesga su comportamiento.
Porque hay otros técnicos, los de las ECAI, que no piensan igual. Quizá sea porque además de ver el lado malo de las cosas, también ven a los padres volviendo contentos con sus hijos, también viajan, a veces con ellos y conocen a los niños. Para ellos todo no se centra en el rechazo (del que por cierto, aún no he conseguido que me den cifras exactas, por más que lo he pedido)
Sin embargo como los del lobby, a los que se permite hacer lo que les de la gana, porque el tema afecta a muy poca gente, son los que están metidos en la administración tienen ese espacio cautivo. Y al final, como nos indicó claramente la técnica tienen la sartén por el mango, y te callas y te crees lo que te digamos.
Y por cierto, sería de agradecer un poco más de uniformidad de criterios en estos temas entre las ECAI y los que hacen el certificado. Nos ahorrarían a los padres muchos problemas.
-          La entrevista
Por todo lo demás, cuando una persona lleva una idea entre ceja y ceja, y especialmente en pseudociencias como la psicología, un simple comentario sacado de contexto (¿será casualidad que sean mayoritariamente mujeres?) sirve para desencadenar el infierno.
Si además te plantean preguntas con trampa en la que no hay respuestas buenas, la cosa sube un poco más de tono.
He podido ver a una técnica perdiendo los nervios (para que llegara a disculparse por perder las formas, pero claro, no por el fondo) porque no conseguía intimidarnos.
Amenazar que no vas a firmar la idoneidad porque no estás eschando lo que quieres oir, es de abusón. Dejas indefensa completamente a otra persona, que no tiene manera de responderte porque tú tienes la llave se su felicidad, y no se atreverá a enfrentarse. Y como tienen cogido el sistema, no hay más.
Que una persona diga que le preocupa que el crío no tenga niños con que jugar, por muy importante que sea la vinculación una vez llega (que lo es) no es para montarla así. Porque además, hablamos de un parque, no de dejarlo en una guardería (completamente anatema, por cierto*.).
*Si se os ocurre hablar bien del Dr. Estivill os envían directamente al gulag, que lo sepais
Tengo una maldición, una memoria excelente. Y recuerdo perfectamente que nos dijeron (hace tres años) que si podíamos no lo lleváramos al colegio durante el primer año, y si podíamos ponerlo en una clase para niños un año más pequeños. Y se insistió mucho en lo importante de la vinculación con la madre, padres lo sentimos pero no contáis (me pregunto cómo irá el tema en una pareja homosexual). Pero nunca, en ningún caso se nos dijo que el hecho de que estuviera con otros niños fuera negativo. Puedo asegurar que en ese caso no hubiéramos dicho nada. El argumento de que el niño lo que necesita es a su madre (única y exclusivamente) puede ser correcto (no sé lo suficiente). Pero decir que el hecho de estar con niños es malo porque en el orfanato en el que está ahora mismo hay niños, es cuanto menos muy traído por los pelos. Especialmente si te lo acabas de sacar de la manga.
Además, está como comentábamos antes, el tema de la vinculación con el niño. Nosotros lo tenemos que estar pasando ya mal, porque el niño lo está pasando mal ahora mismo. Pues sí, el niño lo está pasando mal, pero no veo cómo le va a ayudar que nosotros lo pasemos mal en este momento. El argumento usado es que una vez se produce la adopción no hay tiempo.
Eso es directamente mentira. La media entre que se realiza la primera visita y la segunda es de cuatro meses. Puedo jurar que soy capaz de angustiarme mucho en 4 meses, de verdad, lo juro por Snoopy.
Y otro factor a añadir, el piscólogo puede manipular las palabras como quiera, pero tú no.
A pesar de insistir durante dos días enteros en la problemática asociada a los niños adoptivos (posibles rechazos, necesidades de vinculación, enfermedades, experiencias desagradables, etc) resulta que no podemos decir que los niños tienen problemas. Porque eso los convierte en niños problemáticos, y eso los descalifica. Con dos huevos.
Pero tú no puedes decir que la mochila metafórica que usan ellos para hablar de las malas experiencias de los niños es virtual (en el sentido de que no van al decathlon y compran una mochilita). No.  Eso les pone nerviosos porque no usas las palabras que quieren ellos que uses. Pueden usar metáforas pero tú no.
-El final
La conclusión es que debemos pasar por clases de reeducación (amamos al líder, de verdad) o sea que nos tocará asistir a alguna sesión más. Pero no tenemos que preocuparnos porque eso no afectará a la eventual renovación de la idoneidad (sic)

Hicimos una seguna entrevista con la tipa. Y finalmente nos concede garciosamente la renovación. Y llega DOS MESES después, con lo que se nos habían caducado ya los papeles.